Una novela de anticipación realista sobre la conquista marciana, escrita como un relato humano, técnico y prospectivo. Este primer tomo aborda la selección, la formación y luego la partida hacia Marte.
***
David no era astronauta, ni ingeniero, ni militar de élite, ni piloto. Era un hombre corriente, seleccionado por Hermes, una inteligencia artificial capaz de ver lo que los reclutadores humanos ya no veían: la resistencia interior, el instinto práctico, el potencial, la capacidad de sobrevivir cuando los procedimientos se derrumban. A su lado, Stella, enfermera estadounidense, lleva dentro otra forma de fuerza: la que cuida, reúne, protege y se niega a ceder.
De la voluntad de un hombre nace un programa de conquista espacial y de colonización de otro planeta, por primera vez en la historia de la humanidad. Llegan entonces la selección de los primeros colonos, las primeras entrevistas, las pruebas psicológicas y los entrenamientos más exigentes. La novela sigue el nacimiento de una tripulación llamada a abandonar la Tierra para fundar la primera colonia humana en Marte. Pero detrás de los protocolos, los simuladores, los trajes, las centrifugadoras y los cursos de supervivencia, comienza otra historia: la de dos seres a quienes todo parecía separar, y a quienes una IA silenciosa acerca con una precisión casi inquietante.
Hermes lo ve todo. Hermes lo oye todo. Observa las grietas, los impulsos, los silencios, los gestos contenidos. No fabrica el amor, pero comprende antes que los propios humanos que David y Stella pueden volverse más fuertes juntos que separados. La misión a Marte deja entonces de ser solamente una aventura empresarial, científica o política: se convierte en una prueba íntima, humana y peligrosa, en la que el amor se vuelve casi una condición de supervivencia.
He caminado sobre Marte cuenta la conquista marciana no como un sueño abstracto, sino como una posibilidad concreta, técnica, peligrosa y profundamente conmovedora.
Este libro no imagina un futuro lejano… Cuenta lo que nuestra generación podría ver en vida...